¡BIENVENIDOS AL BLOG DEL TALLER LITERARIO DESPERTARES!

Bienvenidos al blog del TALLER LITERARIO DESPERTARES de la Biblioteca Popular "Cultura y Progreso" de Morteros, Córdoba, República Argentina.

Este blog se inicia el 14 de junio de 2011 para publicar los trabajos de los participantes del taller, que funciona en la Biblioteca Popular "Cultura y Progreso".

Ilustración de la cabecera: "El desván de la memoria" de José Manzanares, creador de sueños, artista plástico de Linares, Jaén, España.

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miércoles, 19 de julio de 2017

305. LOS CÁTAROS / Una religión muerta

                                   

Una religión muerta

Herederos de doctrinas gestadas en la evolución de los tiempos, los cátaros, palabra de etimología griega que quiere decir “puros”, hicieron valer su presencia en el Languedoc, sur de Francia, en el transcurrir del primer milenio D. C.
Región independiente que adquirió importancia cuando quienes la habitaban, al hacer uso de los recursos naturales con que contaban, crearon un activo comercio y una sobresaliente calidad en el trabajo de su artesanía, apreciada por culturas foráneas que llegaban de las rutas del comercio. Se presume que los esenios formaron parte de esa comunidad, cuando en el año I D. C. debieron abandonar Jerusalén.
En lo espiritual era una forma de religión al estilo de los primeros católicos, sostenida en el tiempo, en tanto que en el cristianismo romano y el ortodoxo griego se iban relajando las costumbres morales.
Sabiduría primigenia que provenía de doctrinas de Egipto, Caldea y Grecia, y que ayudaba al hombre a liberarse de la esclavitud de los deseos del cuerpo, en su lucha continua entre el Bien y el Mal.
En las jerarquías para la administración del territorio, los obispos católicos del Languedoc debían comprometerse a no caer nunca en pecado y se los  nominaba “Perfectos” y, veganos convencidos, no consumían ningún producto derivado de animales, siendo más liberales con la voluntad del resto de sus adeptos.
Conservaron en su estilo de vida, leyes de esencia romana que en el tiempo fueron reformando. Hicieron desaparecer la servidumbre y le otorgaron a la mujer cátara un lugar en la sociedad, donde gozaba de los mismos derechos que el hombre. Reverentes de María Magdalena, la que acompañó a Jesús en vida, elevaron su recuerdo a los altares. Sostenían que la igualdad en el valor de una persona, radicaba en sus méritos y no en su cuna de origen.
Su convivencia con otras culturas los llevó a crear la primera Universidad de la historia, donde cohabitaban cristianos, árabes y judíos: la Universidad de Montpellier, pionera en el arte de la medicina, cuando la Iglesia Católica de entonces, imponía restricciones para el estudio del cuerpo humano.
Las innovaciones en sus costumbres sociales, generaron un estilo de vida molesto de tolerar por las altas jerarquías políticas y eclesiásticas europeas, de donde emanaban las leyes, que vieron peligrar sus status.
A finales del siglo XII y principio del XIII la región católica del Languedoc fue considerada en herejía por la iglesia de Roma, enviando a su ejército a la Cuarta Cruzada, una lucha abierta contra los sacerdotes y adeptos cátaros.
En una de esas escaramuzas, en el año 1209, el invasor Amalric ante la incapacidad de separar a los católicos de los cátaros, de los alrededor de 5 mil a 6 mil personas que se habían refugiado en la iglesia de Santa Magdalena, ordenó se los matara a todos pronunciando el célebre apotegma “Matadlos a todos que Dios reconocerá a los suyos”.
Hacia 1320 la mayoría de los líderes cátaros habían sido quemados por herejes y el catarismo jamás fue capaz de recuperarse.
Con el tiempo, otra doctrina contestataria, la luterana, tuvo la fuerza de separase de Roma, cosa que no sucedió con el movimiento cátaro que se convirtió en una religión muerta.

sábado, 15 de julio de 2017

304. ARENAS MOVEDIZAS

                           


En absoluto imaginé que un día, terminaría atrapado en la encrucijada de los sentimientos. Hallarme en esta situación ¡Nunca!
Mi vida transcurrió en un hogar donde la premisa era el orden y el respeto a las normas morales de convivencia. Considero haber salido airoso de los avatares a los que me enfrentó la vida.
En la infancia lidié con dos hermanos, por quienes siento un cariño inquebrantable. Yo era el menor de los tres vástagos.
Pero, de la adolescencia guardo en la memoria la frustración del primer amor, que caló muy hondo.
Yo amaba a Lisette ¡y cuánto! Era el éxtasis de la vida cuando ella me miraba y sonreía.
Compartíamos con amigos juegos y bailes. Ella era bonita y lo sabía. Pero en el grupo, ¡también estaba Franco! buen mozo y adinerado.
Sin embargo… Lisette estaba conmigo.
La acompañé a festejos. A danzantes que dejaban buenos dividendos para el viaje de estudio y por fin, llegó el último año del secundario, que fue una gloria.
Pero, imprevistamente, todo cambió en la universidad y a través de Franco descubrí la garra de la infelicidad que estruja el sentimiento. Dicen que son inentendibles las razones del corazón. Sufrí como un condenado y con el tiempo superé el trance. Me enamoré de otra mujer con quien me casé y me dio hijos. La quiero y la respeto.
Lisette y Franco se habían ido del entorno y de mi vida. 
Pero Lisette… hoy ha vuelto a caminar por las calles de mi ciudad, divorciada y solitaria. Hermosa como siempre y mi corazón se acelera cuando la veo pasar. 
Y vuelve a sonreírme… y me estremezco de placer y tiemblo.
Hermosa Lisette: mi vida estaba ordenada… ¿qué hago con las arenas movedizas que reptan ahora bajo mi piel?...

303. FILISTEOS o PALESTINOS

                                                     FILISTEOS o PALESTINOS


Según el politólogo y profesor Samuel Huntington, estamos inmersos en el proceso de un “choque de civilizaciones” En su tesis ahonda en la historia anterior a Cristo, donde aparecen las sociedades de cuatro civilizaciones: la árabe, la judía, la asiria y la indoeuropea, con suficientes evidencias escritas que iluminan sus lugares de origen.
En la cuna de las tres primeras de las civilizaciones, en un momento determinado de la historia, del que no existen testimonios escritos de cuándo, llegaron intrusos, una etnia de procedencia aún hoy sin identificar, que fue integrándose a los congéneres de las distintas comunidades. Suponen algunos que procedían de Creta, o del mar Egeo, o del Asia Menor. Otros, los emparentan con la Atlántida, el continente perdido: ellos… eran los filisteos.
En la fonética de cómo los llamaron entonces, su pronunciación en griego dio origen a la palabra “filisteos”, en latín “palestinos” y en egipcio “peleset”  muy parecido a “palestino” y que quería decir “llegados del mar”.
Con el correr de los siglos y por el progreso y los conocimientos que traían del uso del hierro, se fueron expandiendo conquistando aldeas y ciudades y conformando un imperio de grandes pentápolis.
Sus hazañas, aparecen escritas por primera vez, en textos egipcios del año 1208 a. c. En el 732 a. c. los asirios, que ya habían aprendido el uso del hierro, los vencieron en varios frentes y los filisteos se retiraron a su pentápolis de la región de Canaán en la Franja de Gaza, e intentaron seguir expandiéndose, avanzando sobre el reino de Judea, y desafiando al jefe, el rey David. El historiador Josefo, los nombra en la Biblia como enemigos de los judíos.
Llegado al año 200 a. c. aproximado, el sucesor de David del momento los vence definitivamente y así, a su presencia y significado como pueblo, en un texto escrito de la historia, se los nombra por última vez, desapareciendo e integrados al reino davídico.
Y comienza otra parte de la historia para, en más, los olvidados y denostados filisteos, cuando llega el Año 1 D. C.
El equilibrio logrado entre romanos y judíos luego de la muerte de Jesús se rompió a partir del año 70 D. C.  El emperador romano del momento, Tito, saqueó Jerusalén e incendió el templo judío. Desvalijando 50 ciudades y 985 aldeas, donde perecieron 580.000 judíos.
Pero la etnia judía-filistea, continuó con sus luchas y reclamos y alrededor del año 200 D. C. Adriano, emperador romano de turno, le prohibió a los hebreos el ingreso a la mítica Jerusalén y unificó y nominó a las provincias de Siria y Egipto, entonces en poder de Roma,  como una nueva patria llamándola “Palestina”, que en el idioma griego quería decir “filisteos”.
A la luz del crisol de esta historia, me atrevo a expresar una opinión… desde la etnia europea y romana de entonces, la razón de llamarla así… ¿fue un homenaje a aquellos borrados filisteos, de los que aún no sabemos con certeza de dónde procedían?... ¿O fue un intento de unir a esas sociedades antiguas, unidad a la que se deben todavía las generaciones posteriores?...
Porque la lucha de entonces por ocupar  la Jerusalén que todos  reclamaban, porque todos se sentían palestinos, es una lucha, que entre las naciones aún no ha concluido.

jueves, 13 de julio de 2017

302. El colapso de las abejas


EL COLAPSO DE LAS ABEJAS
“Si la abeja desapareciera de la superficie del globo, al hombre sólo le quedarían cuatro años de vida: sin abejas, no hay polinización, ni hierba, ni animales, ni hombres”. Esta frase fue enunciada por Albert Einstein hace más de seis décadas y desde los primeros años de este siglo esta afirmación visionaria, comenzó a convertirse en una realidad, despertando la alarma de científicos y apicultores en todo el planeta.
Desde el año 1976 al 2006, se observó en todo el planeta una dramática reducción de la población de abejas salvajes y una disminución gradual en las colmenas mantenidas por los apicultores.
Se han planteado diversas hipótesis explicativas, pero ninguna ha sido completamente satisfactoria. Muchas autoridades científicas que estudian el fenómeno atribuyen el problema a factores vivos, tales como los ácaros Varroa (parásito externo de algunas especies de abejas) y algunas enfermedades transmitidas a los insectos. Otras causas se relacionan con el cambio en el medio ambiente como una mala nutrición de las abejas o el uso indiscriminado de pesticidas. Algunas especulaciones culpan a la radiación de teléfonos celulares o a cultivos que han sido modificados genéticamente para ser resistentes a plagas, ambas hipótesis no poseen respaldos científicos sólidos que las avalen. El panorama no está muy claro, por ello se ha llegado a declarar que no necesariamente es una causa en particular, sino que el fenómeno es multifactorial.
El colapso de las abejas se ha dado en los países grandes productores de miel, en porcentajes que oscilan entre un 35% y 80%, dependiendo de las zonas donde están ubicadas. Argentina, considerada el “surtidor mundial” de miel, sufrió una baja de más del 27%, cifra que se acrecentó muchísimo en los dos últimos años, debido a inundaciones en provincias grandes productoras como La Pampa, Buenos Aires y Entre Ríos.
Con la desaparición de las abejas no sólo se tiene repercusiones en la producción de miel, sino que se plantea un complejo escenario en el desarrollo agrícola y particularmente en la actividad frutícola, hortícola y de producción de semillas, que se sustentan en buena medida en la actividad polinizadora de las abejas.
El rol polinizador de las abejas contribuye directamente a la preservación de especies vegetales silvestres, flora nativa, que es el pilar de la biodiversidad vegetal. Con la ausencia de abejas, desaparecería la polinización –indispensable para el ciclo reproductivo de las plantas- y eso, inevitablemente, llevaría a la extinción de muchas especies vegetales, alterándose la cadena alimenticia, llevando así a la muerte algunas especies animales y, posteriormente, a una alteración irreversible de los ecosistemas.

Para poder hallar una solución a la masiva desaparición de las abejas, se debe establecer con certeza las causas del fenómeno, y así dar el paso de generar una solución razonable y efectiva. La caída abismal de la población de abejas en el mundo, es un hecho, y ahora más que nunca las palabras con que comienza este artículo hacen eco en las mentes de los científicos que, aunque no se reconocen partidarios de un escenario tan funesto como el propuesto por Einstein, saben que la intervención del hombre en la Tierra ha desencadenado procesos que, hasta el momento permanecen como irreversibles. Hoy, el tiempo corre en contra para nosotros y las abejas continúan desapareciendo.

martes, 11 de julio de 2017

301. Abro mis manos…





Abro mis manos y las palabras
brincan presurosas, se engarzan
y fluyen hacia las almas.
Con letras cadenciosas  en las baladas,
trinos melodiosos en los cantos,
duras espadas en las demandas,
susurros angelicales en las nanas, 
trémulas y enamoradas en las serenatas.
Abro mis manos, y ahí descansan.

                          





 



300. DISCURSO DE SAINT-JOHN PERSE (1887-1975) PARA RECIBIR EL PREMIO NOBEL – 10 de dic. 1960



He aceptado para la poesía el homenaje que aquí se le rinde, y tengo prisa por restituírselo.
La poesía no recibe honores a menudo. Pareciera que la disociación entre la obra poética y la actividad de una sociedad sometida a las servidumbres materiales fuera en aumento. Apartamiento aceptado, pero no perseguido por el poeta, y que existiría también para el sabio si no mediasen las aplicaciones prácticas de la ciencia.
Pero ya se trate del sabio o del poeta, lo que aquí pretende honrarse es el pensamiento desinteresado. Que aquí, por lo menos, no sean ya considerados como hermanos enemigos, Pues ambos se plantean idéntico interrogante, al borde de un común abismo; y sólo los modos de investigación difieren.
Cuando consideramos el drama de la ciencia moderna que descubre sus límites racionales hasta en lo absoluto matemático; cuando vemos, en la física, que dos grandes doctrinas fundamentales plantean, una, un principio general de relatividad, otra, un principio “cuántico” de incertidumbre y de indeterminismo que limitaría para siempre la exactitud misma de las medidas físicas; cuando hemos oído que el más grande innovador científico de este siglo, iniciador de la cosmología moderna y garante de la más vasta síntesis intelectual en términos de ecuaciones, invocaba la intuición para que socorriese a lo racional y proclamaba que “la imaginación es el verdadero terreno de la germinación científica”, y hasta reclamaba para el científico los beneficios de una verdadera “visión artística”, ¿no tenemos derecho a considerar que el instrumento poético es tan legítimo como el instrumento lógico?
 En verdad, toda creación del espíritu es, ante todo, “poética”, en el sentido propio de la palabra. Y en la equivalencia de las formas sensibles y espirituales, inicialmente se ejerce una misma función para la empresa del sabio y para la del poeta. Entre el pensamiento discursivo y la elipse poética, ¿cuál de los dos va o viene de más lejos? Y de esa noche original en que andan a tientas dos ciegos de nacimiento, el uno equipado con el instrumental científico, el otro asistido solamente por las fulguraciones de la intuición. ¿Cuál es el que sale a flote más pronto y más cargado de breve fosforescencia? Poco importa la respuesta. El misterio es común. Y la gran aventura del espíritu poético no es inferior en nada a las grandes entradas dramáticas de la ciencia moderna. Algunos astrónomos han podido perder el juicio ante la teoría de un universo en expansión; no hay menos expansión en el infinito moral del hombre: ese universo. Por lejos que la ciencia haga retroceder sus fronteras, en toda la extensión del arco de esas fronteras se oirá correr todavía la jauría cazadora del poeta. Pues si la poesía no es, como se ha dicho, “lo real absoluto”, es por cierto la codicia más cercana y la más cercana aprehensión en ese límite extremo de complicidad en que lo real en el poema parece informarse a sí mismo.
Por el pensamiento analógico y simbólico, por la iluminación lejana de la imagen mediadora y por el juego de sus correspondencias, en miles de cadenas de reacciones y de asociaciones extrañas, merced, finalmente, a un lenguaje al que se trasmite el movimiento mismo del ser, el poeta se inviste de una superrealidad que no puede ser la de la ciencia. ¿Puede existir en el hombre una dialéctica más sobrecogedora y que comprometa más al hombre? Cuando los filósofos mismos abandonan el umbral metafísico, acude el poeta para relevar al metafísico; y es entonces la poesía, no la filosofía, la que se revela como la verdadera “hija del asombro”, según la expresión del filósofo antiguo para quien la poesía fue asaz sospechosa.

Pero más que modo de conocimiento, la poesía es, ante todo, un modo de vida, y de vida integral. El poeta existía en el hombre de las cavernas; existirá en el hombre de las edades atómicas: porque es parte irreductible del hombre. De la exigencia poética, que es exigencia espiritual, han nacido las religiones mismas, y por la gracia poética la chispa de lo divino vive para siempre en el sílex humano. Cuando las mitologías se desmoronan, lo divino encuentra en la poesía su refugio; aun tal vez su relevo. Y hasta en el orden social y en lo inmediato humano, cuando las Portadoras de pan del antiguo cortejo dan paso a las Portadoras de antorchas, en la imaginación poética se enciende todavía la alta pasión de los pueblos en busca de claridad.

¡Altivez del hombre en marcha bajo su carga de eternidad! Altivez del hombre en marcha bajo su carga de humanidad -cuando para él se abre un nuevo humanismo-, de universidad real y de integridad psíquica… Fiel a su oficio, que es el de profundizar el misterio mismo del hombre, la poesía moderna se interna en una empresa cuya finalidad es perseguir la plena integración del hombre. No hay nada pítico en esta poesía. Tampoco nada puramente estético. No es arte de embalsamador ni de decorador. No cría perlas de cultivo ni comercia con simulacros ni emblemas, y no podría contentarse con ninguna fiesta musical. Traba alianza en su camino con la belleza –suprema alianza-, pero no hace de ella su fin ni su único alimento. Negándose a disociar el arte de la vida, y el amor del conocimiento, es acción, es pasión, es poder y es renovación que siempre desplaza los lindes. El amor es su hogar, la insumisión su ley, y su lugar está siempre en la anticipación. Nunca quiere ser ausencia ni rechazo.

Nada espera sin embargo de las ventajas del siglo. Atada a su propio destino y libre de toda ideología, se reconoce igual a la vida misma, que nada tiene que justificar de sí mismo. Y con un mismo abrazo, como con una sola y grande estrofa viviente, enlaza al presente todo lo pasado y lo por venir, lo que humano con lo sobrehumano y todo el espacio planetario con el espacio universal. La oscuridad que se le reprocha no proviene de su naturaleza propia, que es la de esclarecer, sino de la noche misma que explora, a la que está consagrada a explorar: la del alma misma y la del misterio que baña al ser humano. Su expresión se ha prohibido siempre la oscuridad y esa expresión no es menos exigente que la de la ciencia.

Ahí, por su adhesión total a lo que existe, el poeta nos enlaza con la permanencia y la unidad del ser. Y su lección es de optimismo. Para él una misma ley de armonía rige el mundo entero de las cosas. Nada puede, ocurrir en ella que, por naturaleza, sobrepuje los límites del hombre. Los peores trastornos de la historia no son sino ritmos de las estaciones en un más vasto ciclo de encadenamientos y de renovaciones. Y las Furias que atraviesan el escenario, con la antorcha en alto, no iluminan sino un instante del muy largo tema que sigue su curso. Las civilizaciones que maduran no mueren de los tormentos de un otoño; no hacen sino transformarse. Sólo la inercia es amenaza. Poeta es aquél que rompe, para nosotros, la costumbre.

Y es así también como el poeta se encuentra ligado, a pesar de él, al acontecer histórico. Y nada le es extraño en el drama de su tiempo. ¡Que diga a todos, claramente, el gusto de vivir este tiempo fuerte! Pues la hora es grande y nueva para recobrarse de nuevo. ¿Y a quién le cederíamos, pues, el honor de nuestro tiempo?...

“No temas”, dice la Historia, quitándose un día la máscara de violencia y haciendo con la mano levantada ese ademán conciliador de la Divinidad asiática en el momento más fuerte de su danza destructora. “No temas, ni dudes, pues la duda es estéril y el temor servil. Escucha más bien ese latido rítmico que mi mano en alto imprime, renovadora, a la gran frase humana siempre en vías de creación. No es verdad que la vida pueda renegar de sí misma. Nada viviente procede de la nada, ni de la nada se enamora. Pero tampoco nada guarda forma ni medida bajo el incesante flujo del Ser. La tragedia no finca en la metamorfosis misma. El verdadero drama del siglo está en la distancia que dejamos crecer entre el hombre temporal y el hombre intemporal. El hombre iluminado sobre una vertiente ¿irá acaso a oscurecerse en la otra? Y su maduración forzada, en una comunidad sin comunión, ¿no sería quizá una falsa madurez?...”

Al poeta indiviso tócale atestiguar entre nosotros la doble vocación del hombre. Y esto es alzar ante el espíritu un espejo más sensible a sus posibilidades espirituales. Es evocar en el siglo mismo una condición humana más digna del hombre original. Es asociar, en fin, más ampliamente el alma colectiva con la circulación de la energía espiritual en el mundo… Frente a la energía nuclear, la lámpara de arcilla del poeta ¿bastará para este fin? -Sí, si de la arcilla se acuerda el hombre.


Y ya es bastante, para el poeta, ser la mala conciencia de su tiempo.

(La letra negrita es mía, no es del autor)

SAINT-JOHN PERSE (1887-1975) Seudónimo de Alexis Saint-Léger Léger, poeta francés nacido en Guadalupe en 1887. A la edad de once años continuó estudios en Francia donde su familia se había trasladado desde 1899. Estudió Ciencias Políticas en Bordeaux,  y posteriormente terminó un postgrado en Ciencias Políticas ingresando al servicio diplomático en 1914. Trabajó primero en la Embajada de Pekín, y más tarde en el Ministerio de Asuntos Exteriores donde ejerció como director administrativo. A raíz del régimen de Vichy, se exilió en Estados Unidos desde 1940.
Su primer libro de poesía, "Elogios" fue publicado en 1911, seguido de "Anábasis" en 1924, "Exilio" en 1942, "Amargos" en 1957 y "Pájaros" en 1962.
Retornó a Francia en 1957 y obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1960.
Falleció en Giens el 20 de septiembre de 1975. 

miércoles, 28 de junio de 2017

299. ¿Qué significa acogerse a los beneficios jubilatorios? - Ensayo


Zulema Gandolfo


¿Qué significa acogerse a los beneficios jubilatorios?

Resumen:
Uno de los principales puentes que es necesario atravesar en la edad madura es el originado por la  jubilación.
Su impacto en la psiquis del ser humano no depende del significado que se le dé a la posibilidad de desempeñar otros papeles en la sociedad.

Planteamiento:
Las actitudes hacia el estado jubilatorio suelen ser ambivalentes generando en algunas personas una fuerte sensación de vacío y, en otras, una puerta abierta a nuevos proyectos.
Aquí no hay vueltas que darle a la cuestión: un día uno está en el trabajo y al día siguiente…¡ya no lo está! Nos “quedamos afuera”, con “la ñata contra el vidrio”, como diría un viejo tango, mirando lo que hacen “los que están adentro”.
A diario podemos observar que alguno sufre consecuencias negativas como estrés por el cambio de hábitos, sintomatología depresiva como: soledad, reducción de la autoestima, cambios en las relaciones sociales.
Y es en este preciso momento cuando el jubilado intenta prolongar su “estadía” en el espacio donde se desempeñaba poniéndose a disposición de las personas en actividad con el objeto de seguir perteneciendo. Se da cuenta que necesita estar dentro, que alguien lo espere porque lo considera valioso, quiere seguir estando incluido, hacerse visible, interactuar con quienes lo hacía habitualmente.
Entonces se da cuenta que le cuesta aceptar ese “rol sin rol” que le impone el nuevo estado porque todavía no se siente jubilado; pero tampoco es un desempleado. Observa horrorizado que, este salto en el tiempo, con “una vida laboral interrumpida” lo “desafilia”, según el concepto acuñado por Robert Castell en su libro “La Metamorfosis de la cuestión social”.
Aceptar los cambios en el rol individual y social que nos ofrece el cruce del puente es emparentarse con la filosofía de quien escribió “El hombre en busca de sentido” (Viktor Frankl).
Las investigaciones afirman que el nivel de estudios del jubilado condiciona la forma en que vive esta etapa: a mayor nivel educativo, menor ansiedad y depresión.
El camino del ocio terapéutico nos enseña a gestionar el tiempo libre abriendo un abanico de nuevas oportunidades.

Conclusión:
Trasponer el puente hacia un horizonte nuevo inunda de dicha a quien se da cuenta que tiene la capacidad de producir una cosa a partir de la nada, hacer que algo comience a existir, componer, investir, imaginar, fundar, parir por primera vez; en otras palabras, crear algo y darle forma.
Descubrir que podemos ser felices poniendo en marcha nuestra creatividad nos acerca a las artes. Ellas limpian el alma de los antiguos dolores y, al poco tiempo, introspectivamente observamos que nuestro cerebro piensa diferente.
Transitar nuevos caminos generando proyectos nos ennoblece y dignifica posibilitando una vida sana.
Ser capaces de no quedar amarrados a los barcos que ya se hicieron a la mar nos enorgullece todavía más.



Ensayo de Zulema Gandolfo, directora de escuela primaria jubilada y participante del Taller Literario


lunes, 2 de enero de 2017

297. ¿QUÉ ES LA AFÉRESIS?




El término aféresis es una palabra que proviene del griego aphairesis y se utiliza para hacer referencia a un metaplasmo en el cual se pierde o desaparece uno o más fonemas o sílabas al inicio de ciertos vocablos. En otras palabras, se denomina aféresis a la supresión de algún sonido (o letra) al comienzo de un vocablo, tal como sucede, por ejemplo, con términos como psicología (muchas veces pronunciado como sicología), psicópata (sicópata), psoriasis (soriasis) y enhorabuena (norabuena).

En el plano poético, el aféresis representa un recurso, poco utilizado o prácticamente inexistente en la actualidad, que consiste en eliminar la primera sílaba de una palabra. Esta licencia fue empleada con frecuencia durante el Siglo de Oro en la poesía en español ya que la exigencia métrica en las diversas estrofas permitía este tipo de libertades. Sin embargo, luego del Romanticismo esta práctica se hizo menos habitual.

Si uno quiere encontrar aféresis al por mayor, entonces no tendrá más que recurrir al lunfardo, un argot utilizado en Argentina y Uruguay que ha quedado inmortalizado en una gran cantidad de letras de tango. En este ámbito, por ejemplo, “tungo” constituye el aféresis de “matungo”, un término que significa caballo, mientras que “napolitano” fue acortado a “tano”, “rante” es aféresis de “atorrante” y “fiolo” se utiliza por “cafiolo”, entre otros.





Lejos de toda clase de recursos lingüísticos, el término aféresis también se utiliza en medicina para definir la técnica a través de la cual se separan los componentes de la sangre para efectuar transfusiones o tratar algunas enfermedades que precisen la eliminación de un componente patológico.
Gracias a la aféresis, se puede extraer un cierto componente como parte del tratamiento de una patología o para realizar una transfusión.
La aféresis puede extenderse entre media hora y dos horas. El paciente es conectado a una máquina donde se logran separar las plaquetas, los glóbulos blancos y los glóbulos rojos. Una vez recolectado el producto que se desea, la sangre es introducida nuevamente en la persona.

domingo, 16 de octubre de 2016

296. GUIRNALDAS DE VERSOS EN LA BIBLIOTECA / Trabajo colectivo del Taller Literario "Despertares"



IMAGEN DE LA PAZ
El campo es un mar azul.
La casa del viento desciende y gime
con su aroma de atardeceres
y el cielo sus flores tiñe.





ABRAZOS
Surgió la noche del día
que el recuerdo me ha vuelto a traer
y llenó de abrazos mis sueños
con tus caricias de ayer.







ROSA
Diademas sobre tus pétalos
el sol desgrana y llora.
Dice de amor y dolor
tu perfume de dulce aroma.










PAN CASERO
Fermentaba de sueños la harina
cuando tus manos la amasaban
y de la boca caliente y roja
su cuerpo esponjoso asomaba.






     AGUA
Eres torrente y vida 
en el bullicio de una cascada. 
Con cristalino color 
caes febril y azorada.








Participantes: Esperanza Chiapero, María Esther Acosta, Mabel Peralta, María Pineda y Marta Alicia Pereyra (Coordinadora)

Morteros, 11-10-16

jueves, 2 de junio de 2016

295. DON ARRIETA








Lo conocí a  Don Arrieta en su época de juventud, hombre gaucho  de    Santa  Fé, creo que  nació en un pueblo llamado El Nochero; ahí también se había casado con una tal Juana López, con  quién tuvo tres hijos, que le salieron del mismo palo, domadores y gustadores del vino con amplio vocabulario campestre.
Un amigo de Don Arrieta en una charla me comento que su trabajo era disciplinado y clara enseñanzas en sus palabras;  lo recordaba también con su mate amargo   al alba mirando rojizos horizontes con sus últimas estrellas. Este tal amigo, Don Sánchez,  cruzo su destino en una pulpería  y fue el vino la bebida que dio  comienzo  aquella amistad,   multiplicando   en destrezas gauchescas el   tiempo  vivido.
Sé que fue encargado muchos años  de otros campos de la zona y  en solitarias noches  con su caballo bajaba como peregrino de huellas andadas  con el  canto del río.
Sabía también que en tiempo de lluvias caminaba con su negro pasuco al lado, curando los animales; y frente a cuatreros o extraña alimaña no dudaba en montar su escopeta para asentar su presencia en señal de  coraje; decía  “no me asustan los caminos ni  arenales  ni pedregales”.
Muchos años pasó en  aquel campo con su rancho, su trabajo y soledades campestres; como parte del desencanto que Juana López sufrió.
Su cuerpo por las duras condiciones climáticas   y el paso del tiempo, hizo olvidar su joven andar. El arriero fue presagio de polvorientos  caminos, viendo pasar algunas penas  y cerrando las últimas vacas en el corral.
 La vida lo llevo a otras latitudes, con sus  enseñanzas y su mate amargo, él dice,
 - Mi  ciño negro  pasuco ya nunca lo ensillaré, lo  han de cuidar las estrella y adiós mi caballo, ya no volveré…

Confieso que es cierto.

Marcelo E. Pavese

jueves, 5 de mayo de 2016

294. Buscando las monedas en el bolso lleno de cosas







Como en muchas tardes complaciendo a mi persona y tratando de observar  aquellas cosas que por simple existir no  mostraban un interés, me senté en un solitario banco de la plaza  de mi pueblo; el día transcurría en luces tenues de un otoño lluvioso y frío.
La multitud de árboles  con  amarillenta mirada   opuestas  a la   mía, interrumpían mi lejanía, por tal modo  trate   de inclinar mi cuerpo en busca de maderas firmes del  aquel banco por  otra perspectiva. Por algunos momentos el sol y una suave  brisa acompañaban mis pensamientos que recordaban  sus  ojos celestes de cielo en  geografías  de palabras amorosas.
Hacía varios años que no la veía, tal vez  las    distancias  o el exilio  había hecho en mí un camino de ausencias.

Los pensamientos vinieron y se fueron, como la brisa  que una y otra vez retorna con hojarascas esparcidas,   y en ese sincerar  de movimientos como buscando las monedas en el bolso llenos de cosas por unos cigarrillos, acaricie una carta y una brújula que siempre  guardaba,  y mirándola pensé,  tal vez   ella marcaba mi regreso, con aromas y silencios de un destino.

Marcelo E. Pavese

miércoles, 9 de marzo de 2016

293. Errores frecuentes en la escritura



Liliana Lardone  y Maria Teresa Andruetto son las autoras de los libros La Construcción del Taller de Escritura y La escritura en el taller. En sus páginas se destila la larga experiencia de estas autoras argentinas, tanto a nivel creativo como en su faceta docente en innumerables talleres de narración y poesía.

Precisamente porque saben de lo que hablan, nos indican los fallos más habituales para toda persona que encara la escritura de ficción:

-Comienzos difusos que no enganchan al lector.
-Falta de rigor en mantener el punto de vista elegido.
-Lentificación del relato por exceso de detalles.
-Falta de levedad por los giros rebuscados o recursos pretendidamente "literarios".
-Cacofonías (rimas en prosa).
-Sobreabundancia de adjetivación.
-Sintaxis trabada, falta de fluidez o encadenamiento erróneo de las partes de una oración, de tal modo que se produce confusión en el sentido.
-Imprecisión en el vocabulario.
-Escasa conciencia de la importancia de los indicios, que se debieron de distribuir gradualmente para cerrar el final.
-Problemas de verosimilitud.
-Tendencia a tomar partido, y a explicar, y su contrario, hermetismo por falta de indicios.
-Fallos en la estructura; es decir, en la organización de los tiempos narrativos y las acciones.
-Diálogos forzados.
-Abundancia de lugares comunes o metáforas muertas. Ejemplo: "tenia la mirada clavada en la lejanía".
-Dificultades en conseguir síntesis, elipsis, economía en el uso de la palabra.
-Finales que no cierran los cabos sueltos dejados en el desarrollo de la historia, o bien finales convencionales.

Y para aquellos que escriben poesía:
-Inclinación a la sensiblería.
-Exceso de ego.
-Uso de metáforas remanidas.
-Falta de musicalidad o musicalidad torpe.
-Ritmo ripioso (abundancia de palabras vacias que no dicen nada en el texto)
-Falta de síntesis.
-Falta de profundidad.
-El sostén de la metáfora suele fallar por dispersión, abundancia o desviación del eje principal del poema.
-Creer que una descripción es una metáfora.
-Falta de lecturas poéticas que estimulen nuevos modos de expresión.

Extracto de La escritura en el taller. Anaya, Madrid, 2008

http://planetadepapel.blogspot.com.ar/2012/04/liliana-lardone-y-maria-teresa.html

http://www.lilialardone.com.ar/

viernes, 29 de enero de 2016

292. In medias res o cómo empezar a contar una historia con la trama ya avanzada




La técnica denominada in medias res (expresión latina que significa “en medio del asunto" o “en mitad de las cosas”) consiste en comenzar una narración por la mitad de la historia en lugar de por su inicio, esto es, comenzar el relato de los hechos mostrando a los personajes ya metidos en su conflicto. Usar esta técnica permite un inicio de narración más dramático: el relato comenzará con el protagonista ya enfrentado a su antagonismo, y con ello captaremos el interés del lector desde el primer momento.

Tenemos un ejemplo de uso de esta técnica en la Odisea, de Homero, narración que comienza con Ulises ya desaparecido y su palacio invadido por los pretendientes a la mano de su mujer. Otro ejemplo lo tenemos en el Cantar de mio Cid, que comienza con Rodrigo Díaz de Vivar ya camino del destierro.

Generalmente, cuando comenzamos una narración in medias res, se hace necesario más adelante hacer retroceder el relato de los hechos al pasado para explicar quiénes son los personajes y qué sucesos les han llevado a la situación ya mostrada. Esto lo podemos realizar a través de una (o varias) analepsis.

Así, en la Odisea, ya avanzada la narración, se nos pasa a explicar el inicio de la historia: la salida de Troya, la llegada a la isla de los lotófagos, luego a la de los cíclopes, etc. En el Cantar de mio Cid, el relato retrocede al pasado para explicar las razones del destierro de Rodrigo Díaz de Vivar.

http://www.tallerdeescritores.com/in-medias-res.php

291. La estructura narrativa clásica



Existen muchas maneras de estructurar una novela, un cuento, un guion de cine, un texto teatral o incluso un cómic, pero, sin lugar a dudas, la más usada es la denominada estructura narrativa clásica. Fue estudiada ya en la Antigua Grecia, hace más de 2000 años, y de ahí su nombre. De ella vamos a hablar aquí.




Estructurar una narración significa establecer una relación entre las distintas partes del relato de manera que resulte sólido de principio a fin: que cada eslabón esté en el lugar adecuado, ocupe la extensión que le corresponda y cumpla su función. Si no estructuramos nuestra narración o no la estructuramos bien, no se entenderá, se vendrá abajo, aburrirá o todo a la vez.

Por ejemplo, en el cuento Caperucita Roja, que seguro conoces, primero se nos cuenta cómo la madre de Caperucita envía a su hija a casa de la abuelita, luego cómo Caperucita se encuentra con el lobo, luego cómo el lobo llega el primero a casa de la abuelita... Todo sigue un cierto orden, y ello permite que el interés no decaiga.

Pero imagínate que antes de que el lobo mate a la abuelita, se nos contase cómo el leñador mata al lobo. ¿Qué pasaría? Pues que el relato perdería toda su consistencia. Igualmente, si el relato se entretuviese durante 20 páginas en explicar cómo el lobo, mientras espera a Caperucita, inspecciona la decoración de la casa, el relato perdería su unidad.

La estructura narrativa clásica es una forma sencilla de organizar y conjuntar una narración. Es aplicable a historias que cuentan con un único protagonista y una única línea de sucesos. Consta de tres partes, que son las siguientes: planteamiento, desarrollo y resolución.
La estructura narrativa clásica


Seguro que los nombres te suenan. Tambien podemos llamarlas Presentación, Nudo y Desenlace, o Primer acto, Segundo acto y Tercer acto. Veamos en qué consiste cada una:

Planteamiento
Ocupa la primera parte del relato, y en él contamos todo lo necesario para situar al lector: dónde transcurre la acción, cuándo transcurre, quién es el protagonista y en qué situación se encuentra. Además, explicamos qué acontecimientos provocan que la normalidad en la que vive el personaje quede alterada. El planteamiento suele ocupar, aproximadamente, una cuarta parte del total de la obra. 

En el ejemplo de Caperucita, en el planteamiento se nos cuenta que Caperucita es una niña que vive con su madre. Un día, la madre envía a Caperucita al otro lado del bosque con una cesta para su abuelita. La madre le pide a su hija que no se entretenga por el camino y que no hable con desconocidos. Caperucita, como niña que es, marcha despreocupada. Entonces aparece el lobo.

Desarrollo
El desarrollo ocupa el tramo central del relato, y en él contamos cómo se suceden los acontecimientos desde que la normalidad en la que vive el protagonista queda alterada hasta que el asunto está a punto de resolverse (ya sea a su favor o en su contra). El desarrollo suele ocupar, aproxidamente, dos cuartas partes del total de la obra.

En el ejemplo, el lobo engaña a Caperucita, llega él primero a casa de la abuelita, la mata y se disfraza de ella. Caperucita llega a la casa y nota algo raro en el aspecto de su abuelita, pero antes de que pueda reaccionar, el lobo se lanza sobre ella y se la zampa. ¿Es el fin de la niña?

Resolución
Finalmente, en la resolución, último tramo del relato, contamos cómo termina la peripecia del protagonista y mostramos la situación en la que quedan los personajes tras la experiencia sufrida. La resolución suele ocupar, aproximadamente, un cuarto de la obra.

En el ejemplo, un leñador oye los gritos de auxilio de Caperucita, acude a la casa, mata al lobo y rescata a la niña, que puede volver con su madre sana y salva. La pobre abuelita descansa en paz, y Caperucita aprende (y el lector también) que conviene tener cuidado con los desconocidos.


Una vez conocemos la estructura narrativa clásica, podemos modificarla según nos convenga. Por ejemplo, podemos recurrir a las técnicas in medias res e in extrema res. También podemos contar una historia dentro de otra, cada una con sus tres actos, de manera que la obra ya no tenga tres partes sino seis: dos planteamientos, dos desarrollos y dos resoluciones. Pero esto es ya material avanzado.

http://www.tallerdeescritores.com/la-estructura-narrativa-clasica.php

290. Técnicas de creatividad para escritores




¿Quieres escribir pero no encuentras inspiración? En esta entrada del blog vamos a darte a conocer cinco técnicas de creatividad que te permitirán obtener ideas para escribir tus textos.

La técnica de la variación
Una forma que tenemos de obtener una chispa creativa es pensar en una variación de algo que ya exista, como podría ser un texto, un suceso histórico o una noticia que oigamos en la radio. Por ejemplo: si Julio Cortázar escribió sus Instrucciones para subir las escaleras, yo puedo escribir Unas instrucciones para tumbarme en el sofá. Otro: si Agatha Christie escribió una historia en la que el protagonista era un matrimonio de detectives (Matrimonio de sabuesos), yo puedo pensar en escribir una en la que el protagonista sea una pareja formada por un abuelo y su nieta. Fácil, ¿no? Lo podemos llevar a cualquier terreno: si, por ejemplo, un poeta famoso escribe sus poemas en estrofas de 12 versos, yo puedo probar a escribir uno en estrofas de 13 y medio. O, un último ejemplo: si en el cuento clásico Caperucita Roja la protagonista es una niña, yo puedo contar la misma historia haciendo que Caperucita sea ya adolescente, o adulta, o incluso abuela y tenga una nieta a la que cuidar, o puedo hacer que en vez de transcurrir la acción en un bosque, transcurra en un pantano radiactivo.

La técnica de la combinación
La creatividad puede surgir también de la combinación de elementos. Hay guiones de cine muy buenos que son una combinación de géneros. Por ejemplo, la historia de Alien combina el terror con la ciencia ficción. También novelas: El nombre de la rosa es una combinación de historia de detectives y novela histórica. Fueron dos obras muy novedosas en su momento y han dado lugar a multitud de imitaciones. Se nos puede ocurrir escribir una novela en verso, y estaríamos así mezclando narrativa y poesía.

La técnica del opuesto
También podemos recurrir a la técnica del opuesto, que es, se puede decir, darle la vuelta a algo ya existente. Por ejemplo: si Cortázar escribió sus instrucciones para subir escaleras, nosotros podemos escribir unas para bajarlas. Si Agatha Christie puso de asesino al mayordomo en una de sus novelas, nosotros podemos ponerlo de detective y que sea él quien resuelva el crímen. Si tenemos escrito un relato o un poema y no nos acaba de gustar porque nos parece demasiado convencional, podemos plantearnos darle la vuelta al texto, literalmente: en el caso del relato, escribirlo al revés, empezando la narración por el final de la historia, y en el caso del poema, invirtiendo el orden de los versos o de las estrofas.

La técnica del "¿Y si...?"
Nos puede ser también útil Por ejemplo, yo podría pensar: ¿Y combinar la realidad con algo imaginado a través de la técnica del ¿Y si...? si me encontrase un cadáver en casa? O ¿y si un marciano llamase a mi puerta para pedirme comida? ¿Y si un tren repleto de viajeros desapareciese sin dejar rastro? De vez en cuando desaparecen aviones, pero ¿y un tren? ¿Y si, en lugar de un tren, lo que desapareciese fuese un convoy de metro?

La parodia
Un quinto recurso que tenemos es la parodia. Se trata de llevar algo al terreno del humor para imitarlo, homenajearlo o caricaturizarlo (o todo a la vez). El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha, de Miguel de Cervantes, es, de alguna manera, una parodia de las historias de héroes, princesas y hechiceros de los libros de caballerías. A menudo, en cine, se parodian otras películas.


La escritura libre
La técnica denominada escritura libre consiste en escribir ininterrumpidamente durante un periodo prefijado de tiempo (por ejemplo, cinco minutos) plasmando en papel o en la pantalla del ordenador lo primero que nos pase por la mente, sean los pensamientos del tipo que sean, sin prestar atención a la corrección, al interés o a la utilidad de lo escrito.

El que sigue es un ejemplo de texto generado mediante esta técnica:
"Vómito de conciencia. 3 palabras, las veo en la pantalla. Tengo que acabar de escribir la historia del tapacubos. Me falla el final, no acaba de cuadrar, es cuestión también de tiempo dar con la solución. Se me ha ocurrido un título, "Piezas". También si escribo un libro de relatos, me vale para el libro. En argentino significa "habitaciones", allí no pega. De momento tengo éste, y ya se me ocurrirá uno mejor. No vale la pena pensar en el título antes, porque acaba saliendo, de alguna frase. Woody Allen, sale por la tele, es una peli en blanco y negro, puede ser Manhattan, aunque no me suena la escena, y la otra es la Mia Farrow o la otra actriz, el nombre es parecido, siempre las confundo, fue su mujer, o las dos lo fueron. Tuvo un lío de no se qué con la hija. Como el otro, el Polanski, que no le dejan entrar en Estados Unidos. Bueno, sí le dejan, pero el tío no quiere ir. Luego esta el otro, el Bobby Ficher, o Fisher, tampoco le dejaban entrar, vivía en Islandia. El tío acabo mal, paranoico perdido. Tanto pensar jugando al ajedrez... Pensar no es bueno. Lo dice la Rodoreda en La meva Cristina: "no hi pensis". Qué bueno el relato. También es un monólogo, creo. Este no lo es, es un vómito de conciencia. 3 palabras. Queda mal un número al principio de una frase." 

La escritura libre puede usarse como revulsivo contra aquellos sentimientos que bloquean la creación literaria, como la desgana o el afán de perfección. De un texto obtenido mediante la escritura libre se pueden sacar frases o ideas (personajes, escenarios, situaciones) que nos motiven o inspiren para escribir textos más elaborados. 

Por ejemplo, del texto anterior podríamos aprovechar la idea de que alguien pueda perder la cordura de tanto jugar al ajedrez, pensar en un ordenador o un robot al que le suceda esto y desarrollar a partir de esta base un argumento para un relato, novela o guion cinematográfico.

http://www.tallerdeescritores.com/tecnicas-de-creatividad.php

http://www.tallerdeescritores.com/la-escritura-libre.php


289. ¿Qué título elegir para tu texto?



Ponle un buen título a tu obra
¿Has acabado un texto y no sabes qué título ponerle? En esta entrada vamos a darte algunas indicaciones para que puedas ponerles buenos títulos a tus obras. Iremos ejemplificando con títulos de novelas conocidas, pero todo lo que vamos a explicar vale también para bautizar relatos, guiones de cine o cómic, textos teatrales, etc.

Opción 1: Nombre o descripción del protagonista
Como título podemos poner el nombre del protagonista. Es lo que hizo Daniel Defoe en Robinson Crusoe y, más recientemente, Elvira Lindo en Manolito Gafotas. El nombre del protagonista puede ir acompañado de otras palabras, como lo pusieron Mark Twain en Las aventuras de Tom Sawyer y Lewis Carroll en Alicia en el país de las maravillas. Igualmente, podemos hacer que el título no sea el nombre del protagonista sino una descripción, brevísima, del personaje, como hicieron H. G. Wells en El hombre invisible y Antoine de Saint-Exupéry en El principito.


Opción 2: Nombre o descripción de otro personaje
Alternativamente, podemos poner como título el nombre del antagonista: Drácula, de Bram Stoker, y Chacal, de Frederick Forsythe, son dos buenos ejemplos. También podemos poner el de un personaje que no sea ni el protagonista ni el antagonista: lo hizo John Fowles en La mujer del teniente francés.

Opción 3: Nombre o descripción del escenario
En lugar del nombre o descripción de un personaje, podemos poner como título el nombre o descripción del escenario en el que transcurra la acción (o uno de los escenarios en los que transcurra), que es lo que hizo Mercé Rodoreda en La plaza del Diamante. Donde decimos escenario, decimos también período de tiempo: justo lo que hizo George Orwell en 1984.

Opción 4: Referencia a la acción
En el título podemos hacer referencia a la acción (o a parte de la acción) que conforme el argumento de la obra, como sucede en La señora McGinty ha muerto, de Agatha Christie. Podemos combinar la referencia a la acción con referencias a cualesquiera otros elementos narrativos (personajes, escenarios...): La famosa invasión de Sicilia por los osos, de Dino Buzzati, es un ejemplo de ello.

Opción 5: Referencia al tema
Cómo no, podemos hacer referencia al tema de la novela, y en estos casos el título tomará, a menudo, formas metafóricas o simbólicas: Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, y El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger, son dos buenos ejemplos.

Otras posibilidades
Puede servirnos de título una expresión o frase que forme parte del texto de la obra, o el nombre o descripción de un objeto que aparezca en la historia. Serían ejemplos de ello Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza, que es una de las frases que el protagonista escribe en su diario, y La historia interminable, de Michael Ende, que es el título del libro que el protagonista roba de una tienda.

El cotítulo
Un título puede componerse de dos partes, es decir, llevar un cotítulo. El cotítulo suele usarse para dar información adicional sobre el contenido de la obra. Por ejemplo, la segunda de las aventuras de Alicia, A través del espejo, de Lewis Carroll, se titula en realidad A través del espejo y lo que Alicia encontró allí, y aquí el cotítulo da información sobre quién es la protagonista de la historia.

Comentar, para acabar, que no estamos obligados a ponerle título a una obra, aunque sí será necesario si queremos publicarla o presentarla a un concurso.


http://www.tallerdeescritores.com/el-titulo.php

martes, 29 de diciembre de 2015

288. Consejos y advertencias para escribir cuentos


Consejos
+Aunque puede ser que a veces quieras tirar tu historia a la basura, ten la certeza de que existe una buena razón (no una excusa) para no hacerlo. Si solamente estás bloqueado temporalmente, intenta superar ese obstáculo. A veces tendrás ideas que te gustarán todavía más que la que te estaba frenando. En ese caso, es posible que quieras trabajar sobre esa nueva idea, pero si esto sucede con frecuencia, puede convertirse en un problema: comenzarás muchas historias pero nunca terminarás ninguna.
+Haz una cosa a la vez. Si tienes problemas en encontrar nuevas ideas, cambia de actividad. Vuelve a tu historia después de haber dormido bien y te sorprenderás de lo que se te ocurre.
+Investiga. Si estás tratando de situar tu historia en la década del '50, investiga acerca de las estructuras familiares, formas de vestirse y hablar, etc., que se correspondan con el periodo. Si intentas escribir sin conocer el contexto de lo que estás contando, la historia parecerá demasiado amateur y quienes conocen bien esa época te criticarán por hacerlo tan despreocupadamente.
+Puede ser que no sientas ganas de hacer la tormenta de ideas ni el trabajo previo a escribir; muchos escritores evitan estos pasos y puede parecerte que cumplir todas las etapas resulta superfluo. Con esto en mente, todo escritor debería intentar pre-escribir en algún momento de su carrera, al menos una vez. Además, si no planeas con anticipación, difícilmente tendrás una buena historia.
+Las historias tienen por lo menos dos líneas de tiempo. Por un lado, el orden en el que sucedieron las cosas y por otro, el orden en que se lo revelas a tus lectores. Esas líneas de tiempo no necesitan ser iguales.
+Asegúrate de que tu historia no pueda haber terminado antes. Los lectores detestan los libros que, cuando deberían haber terminado, llevan la historia uno o dos párrafos más de lo necesario.
+Diseña el formato de tu texto. Esto no es muy necesario a menos que vayas a mostrar tu historia a otras personas. Por ejemplo, ¿el texto está justificado? ¿Hay capítulos? ¿Las letras son las mismas? ¿Hay párrafos? Todo lo mencionado anteriormente son simplemente ideas que pueden ayudar a organizarte para mejores resultados a la hora de mostrar tu cuento a otros.
+Puedes escribir sobre una fantasía que tuviste. Una buena manera de escribir sobre eventos pasados es pensar en algo que de verdad pasó y cambiarlos para hacerlo sonar más cautivante y adaptarlo a tu gusto. Tu personaje principal puede ser una adaptación de ti mismo o de alguien que conoces, pero sé cuidadoso porque las personas reales generalmente no son tan dinámicas como los personajes de los cuentos.
+Desarrolla tu propio estilo. Tu voz propia irá apareciendo a medida que escribas. Puedes empezar imitando a otros escritores o, si estás probando con algún género en particular, puedes llevar tus pensamientos hacia eso. En definitiva, debes escribir mucho para encontrar tu propia voz.
+A veces es mejor terminar los cuentos con finales abiertos.
+Piensa cuidadosamente en todos los elementos de la historia, desde el personaje principal, el contexto, el momento histórico, el género, otros personajes, hasta el conflicto y la trama.
Si tienes dificultades para hacer la tormenta de ideas, intenta hacer una red conceptual o una tabla. Escribe unas cinco oraciones para tu cuento. Puede ser de gran ayuda hacer escritura libre, que consiste en simplemente escribir todo lo que viene a tu mente durante determinado tiempo, digamos entre 5 y 10 minutos.
+¿No tienes amigos o parientes lo suficientemente sinceros como para decirte qué les parece tu historia? Piensa en unirte a un grupo de escritores. Allí podrás aprender trucos de otros escritores y obtendrás críticas válidas.
+Si hay algo en tu cabeza, ya sea sobre tu casa o sobre tu perro, escríbelo y expándelo. Esto funciona casi siempre.
+¿Hay algún estilo musical que te conecta con emociones o eventos que deseas convocar mientras escribes? Entonces escúchalo mientras escribes o antes de empezar a hacerlo.

Advertencias
+Las ideas no se pueden registrar, sino solamente la expresión de ideas. Además, solamente hay unos cuantos argumentos. Siéntete libre de tomar prestado la idea general de alguno de ellos.
+Los cuentos son el género de ficción más difícil de escribir. Debes hacer todo lo que sucede en una novela (presentar a los personajes, crear un conflicto, desarrollar los personajes, resolver el conflicto) dentro de veinte o treinta páginas. Respeta el género, lo cual de por sí ya no es cosa fácil.
+No pierdas el ánimo. Muchas veces, al tratar de publicar un cuento, el rechazo se hace presente. Gran parte de la vida de un escritor está formada por el rechazo. A veces está garantizado pero a veces no. Siéntete orgulloso de haber terminado una historia y sigue practicando si lo disfrutaste.
+No seas perezoso en lo que respecta a ortografía y gramática. Demuéstrales a tus lectores que sabes lo que haces ofreciendo una historia libre de errores. Por lo menos, utiliza el corrector del procesador de palabras que utilices.
+No sientas pereza a la hora de escribir. No termines la historia dejando confundido a tu lector. Los finales abiertos están bien, pero solamente si estás planeando escribir una segunda parte o si concuerda con la historia.
+Siente orgullo por tu creación pero no seas vanidoso. Podrías decepcionarte gravemente, especialmente si envías la historia para ser publicada y te la rechazan. Por el contrario, mantente a distancia profesional de ella.

287. ¿Cómo escribir un cuento?... 15 pasos para hacerlo


1. Recolecta ideas para tu cuento. La inspiración puede aparecer en cualquier momento. Lleva contigo una libreta (cuaderno) a donde quiera que vayas para poder anotar las ideas que se te ocurran.
La mayoría del tiempo solamente pensarás en pequeños fragmentos (un evento catastrófico alrededor del cual puedes construir un argumento, la apariencia de un personaje, etc.), pero a veces tendrás suerte y una historia completa se te presentará en unos pocos minutos.
Si tienes problemas para encontrar inspiración, o si necesitas escribir un cuento en muy poco tiempo (para una materia del colegio, por ejemplo), aprende a aprovechar el recurso de la lluvia de ideas o, si no aparece ninguna idea, puede ser necesario que te fijes en tu familia y amigos.
La experiencia generalmente ayuda a construir buenas historias. Los misterios de Isaac Asimov son el resultado de la experiencia de su autor.

2. Comienza con las características del cuento. Una vez que hayas elegido una idea, necesitas saber los rasgos básicos del cuento antes de escribir. Los pasos hacia un buen cuento son:
Introducción: presenta a los personajes, el lugar donde transcurre la historia, el momento en el tiempo, el clima, etc.
Acción inicial: el punto de la historia donde comienza la acción creciente.
Acción creciente: narración de los eventos que conducen al clímax.
Clímax: el punto más intenso o el punto de giro de la historia.
Acción decreciente: tu historia comienza su desenlace.
Resolución o desenlace: un final satisfactorio en el cual el conflicto central se resuelve o no. No es obligatorio escribir el cuento en orden. Si tienes una idea para escribir una buena conclusión, escríbela. Muévete de atrás hacia adelante o de adelante hacia atrás desde esa primera idea (que no necesariamente debe ser el comienzo de la historia) y pregúntate "¿qué pasa a continuación?" o "¿qué pasó antes que esto?".

3. Encuentra inspiración en personas reales. Si tienes problemas en entender o encontrar cualidades para tus personajes, mira hacia tu vida. Puedes tomar atributos de gente que conoces o de desconocidos que cruzas en la calle.
Por ejemplo, puedes prestar atención a alguien que siempre bebe café, alguien que habla con una voz muy fuerte, alguien que se la pasa escribiendo en la computadora, etc. Todas estas observaciones en conjunto te servirán para construir un personaje interesante. Tu personaje puede incluso concentrar los atributos de varias personas.

4. Conoce a tus personajes. Para que una historia sea creíble, los personajes deben ser creíbles y auténticos. Conseguirlo puede ser una tarea muy difícil pero hay algunas estrategias para crear "gente real" para incluir en tu historia.
Escribe una lista titulada con el nombre de tu personaje y escribe todos los atributos que se te ocurran, desde su posición en la orquesta hasta su color favorito. Conoce todo lo que puedas acerca de tus personajes, desde cuál es su motivación central hasta cuáles son sus comidas favoritas. ¿Hablan con un acento particular? ¿Tienen alguna singularidad en su manera de hablar? No incluirás esta información en la historia pero cuanto más sepas, más vida tendrán tus personajes, para ti y para el lector.
Asegúrate de que las personalidades de tus personajes no sean perfectas. Todos los personajes necesitan tener alguna falla, algunos problemas, imperfecciones o inseguridades. Puede parecerte que a nadie le gustaría leer una historia sobre alguien con defectos o debilidades, pero sucede todo lo contrario. Batman no sería Batman si no fuera un sociópata al límite.
La gente puede identificarse con personajes con problemas porque eso es algo realista. Cuando intentes encontrar los puntos débiles de tus personajes, no necesariamente debes darles un conflicto enorme o bizarro (aunque si quieres puedes). Para la mayoría de tus personajes, trabaja con aspectos que ya conoces. Por ejemplo, el personaje puede tener ataques de ira, tenerle miedo al agua, ser solitario, fumar demasiado, etc. Todo esto podrás utilizarlo para llevar tu historia más allá.

5. Limita la amplitud de tu historia. Una novela puede transcurrir a lo largo de millones de años e incluir múltiples tramas secundarios, varios escenarios y muchos más personajes. El evento principal de un cuento debe suceder en relativamente poco tiempo (días o minutos) y no será posible desarrollar con efectividad más que una trama, dos o tres personajes y un escenario. Si tu historia se extiende por sobre esto estarás más cerca de una nouvelle o una novela.

6. Decide quién contará la historia. Hay tres tipos de narradores para contar una historia: Primera persona (yo), segunda persona (tú) y tercera persona (él o ella). En primera persona, es el personaje quien cuenta la historia; en segunda persona el lector es un personaje de la historia; en tercera persona, hay un narrador por fuera de la historia. El narrador de segunda persona casi nunca se utiliza.
Ten en cuenta que los narradores de primera persona solo pueden decir lo que saben (que puede estar condicionado por lo que ven por ellos mismos o por lo que otros le cuentan), mientras que el narrador de tercera persona puede bien saber todo y además puede meterse en los pensamientos de cada personaje o limitarse a lo que observa.
También puedes mezclar y unir. Por ejemplo, puedes cambiar de un narrador de primera persona en un capítulo a un narrador de tercera persona en otro, o incluso más de un narrador de primera persona. Un ejemplo excelente de esto es el cuento "Rashōmon" de Akutagawa Ryūnosuke[1], que luego se convirtió en una película con el mismo nombre, realizada por Akira Kurosawa.

7. Organiza tus pensamientos. Una vez que hayas preparado los elementos básicos de tu historia, puede serte útil el hacer una línea de tiempo para marcar qué pasará y cuándo pasará.
Tu historia debe consistir por lo menos en una introducción, un incidente inicial, acción creciente, clímax, acción decreciente y resolución. Puedes hacer un esquema con descripciones sencillas de lo que pasará en cada una de estas etapas. Hacerlo te ayudará a concentrarte en escribir la historia y podrás realizar cambios fácilmente. Así podrás mantener el ritmo de la historia.

8. Comienza a escribir. Dependiendo de cuánto hayas esbozado la trama y tus personajes, la escritura real puede consistir simplemente en elegir las palabras adecuadas.
Generalmente, escribir es un trabajo arduo. Probablemente no conoces a tus personajes tan bien como pensabas, pero eso no importa. De alguna manera, ellos te dirán lo que necesitas. Además, siempre hay tiempo para un segundo borrador.

9. Comienza con estilo. La primera página (algunos dirían la primera oración) de cualquier escrito debe ganar la atención del lector de inmediato y hacer que quiera saber más.
Un comienzo rápido es especialmente importante porque no cuentas con demasiado espacio para contar tu historia. No divagues con introducciones largas para los personajes o descripciones aburridas del contexto: ve directo hacia el argumento y revela los detalles sobre los personajes y el contexto a medida que avanzas.

10. Sigue escribiendo. Antes de terminar tu historia, casi con seguridad tendrás algunos imprevistos. Debes atravesarlos para tener éxito. Dedica un tiempo para escribir todos los días y ponte como meta escribir al menos una página por día. Incluso si desechas lo que has escrito en esa jornada, has estado escribiendo y pensando en la historia, y eso te beneficiará a largo plazo.
Considera la posibilidad de participar en grupos de escritura o actividades. Una muy buena actividad para los escritores de todo tipo es el "Mes Nacional de Escribir Novelas" o "NaNoWriMo"[2] (en el Área de la Bahía de San Francisco, Estados Unidos). Cada año, del 1 al 30 de noviembre, tienes la tarea de escribir una novela de al menos 50.000 palabras. La calidad y la brillantez no están en juego; el objetivo es el acto de escribir. Échale un vistazo al enlace en la sección de referencias para obtener mayor información.

11. Deja que la historia se escriba sola. A medida que desarrollas tu historia, puedes decidir llevar el argumento hacia otro lado diferente del que pensaste en un comienzo o cambiar sustancialmente un personaje o sacarlo directamente de la historia. "Escucha" a tus personajes para ver si te piden hacer o decir otra cosa y no te preocupes por alterar tus planes si esto mejora la historia.

12. Revisa y edita. Cuando hayas terminado de escribir, ve hasta el principio y corrige los errores mecánicos, lógicos o semánticos. En general, asegúrate de que la historia fluya y que los personajes y sus problemas sean presentados y resueltos apropiadamente.
Si tienes tiempo, deja la historia durante algunos días o algunas semanas antes de comenzar con la edición. Poner un poco de distancia te ayudará a tener más claridad cuando la retomes.

13. Busca opiniones. Envía tu cuento revisado y editado a un amigo o pariente para que te dé su opinión o sugerencias y realice correcciones. Hazle saber que deseas opiniones auténticas acerca de tu cuento. Dale tiempo para leerlo y pensar en ello y envíale una copia sobre la que puedan hacer anotaciones.
Considera todo lo que tus revisores te digan, no solamente lo que te gusta escuchar. Agradece a tus revisores por leer tu historia y no discutas con ellos.
Incorpora cualquier cambio o sugerencia que te hayan propuesto y te parezca válido. Tu trabajo será mejor si aprovechas las críticas, aunque no debes seguir todos los consejos que recibes. Algunas sugerencias pueden no ser muy buenas. Es tu cuento y tú tienes la decisión final.

14. No te rindas. Puede ser frustrante tener problemas para escribir. Puedes quedarte sin impulso, enojarte con los personajes, o sentirte triste o culpable porque un personaje que te gustaba ha muerto.
Solo debes saber que, con toda probabilidad, dudarás de tu habilidad para escribir en algún momento de tu historia. Esto es algo totalmente normal. Sentirás que no vale la pena continuar y que es mejor buscar satisfacción en otra cosa. Estos pensamientos pueden apoderarse de ti y hacerte abandonar en ese preciso momento. No te rindas.
Una de tus tareas más difíciles como escritor es aprender a superar estos pensamientos y seguir escribiendo. Cuando comienzas a tener sentimientos de duda, o te cansas o aburres, ¡deja de escribir! Puedes levantarte, salir a caminar, hacerte un sándwich, mirar televisión o lo que sea para relajarte y distenderte. Cuando regreses, tendrás la mente fresca. Es posible que todavía no sientas ganas de escribir, pero piensa en las cosas buenas de tu historia (lo que sea, desde una parte que te gustó cómo escribiste, un diálogo bien construído, un personaje interesante, etc.) y felicítate. Estás haciendo algo que la mayoría de las personas no pueden.
Si alguien más sabe sobre tu historia y la ha leído, esa persona también puede ser una buena fuente de ánimo. Repite en tu cabeza que terminarás la historia porque es lo que deseas. No importa si el cuento no es el mejor que escribas en tu vida, vendrán otros luego. Si tienes la meta de terminar, lo lograrás.

15. ¡Lee! Nada puede ayudarte más a escribir un buen cuento que leer buenos cuentos. Presta atención al estilo y a cómo el autor saca provecho de la brevedad del texto.
Leer distintos autores y estilos te ayudará a aprender a adoptar diferentes voces para cada cuento que escribas y hará crecer tu creatividad. Presta atención a cómo los autores desarrollan sus personajes, escriben los diálogos y estructuran la trama. Aquí tienes algunas sugerencias:
"Yo, Robot", de Isaac Asimov
"Pasos", de Jerzy Kosinsky
"La célebre rana saltarina del distrito de calaveras", de Mark Twain
"La vida secreta de Walter Mitty", de James Thurber
"El sonido del trueno", de Ray Bradbury
"Tres preguntas", de Leo Tolstoi
"El señor pringoroso y los critales de poder" de Andy Stanton, para los niños (esta es básica)
"Secreto en la montaña", de Annie Proulx
"¿Los androides sueñan con ovejas eléctricas?", de Philip K. Dick
Importante: muchos de estos cuentos fueron transformados en películas exitosas, o se han convertido en referencias culturales comunes. Por ejemplo, "El sonido del trueno" nos presenta la idea de "El efecto mariposa". Las historias de Philip Dick nos han dado Blade Runner ("¿Los androides sueñan con ovejas eléctricas?"), Total Recall, Minority Report, A Scanner Darkly y muchos otros.

http://es.wikihow.com/escribir-un-cuento

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